(lo mismo pero diferente, en otro mail)
De pequeño siempre me inculcaron, el respeto, ser “niño bueno”, no decir mentiras, no robar, todos esos actos de la vida.
Algo que decía mucho mi madre era “Nico pórtate bien no digas mentiras” crecí con esa costumbre de mis padres, pensaba que al mentirles efectivamente iba a ir al infierno, también solía escucharlo mucho en misa, que si los mandamientos, pero cuando experimente la realidad y todo a mi alrededor era incierto, que mi padre mentía, que mi madre igual, que mis amigos lo hacían, un mundo paralelo al que vivía pero cruel golpeaba fuertemente como el balonazo que recibí en el pecho. Esas reglas que nos ponen y esos comportamientos nos impiden ser libres, al menos pude despojarme de eso…
Ahora se que nada es cierto y menos lo que sentimos, que las palabras son eso, solo palabras y que todo tarde o temprano se sabe. y que la mentira no es mas que el engaño a uno mismo.
He experimentado muchos cambios desde mi cruel infancia hasta la fecha, digo cruel por que suena dramático, además me gusta, aprendí tanto al ser niño…
He experimentado muchos cambios desde mi cruel infancia hasta la fecha, digo cruel por que suena dramático, además me gusta, aprendí tanto al ser niño…
Desde siempre me he sentido descolocado en este planeta, como esa pieza de rompecabezas que no sabes donde va, ese objeto que no tiene acomodo, momentos hermosos he vivido, tanto que tan solo el recuerdo los tiene guardados y el olvido se llevo aquello que no tuvo importancia. De todo se aprende, tengo 22 años bueno casi 23 y sigo siendo optimista a pesar de cómo llevo mi vida. Tan rico es disfrutar los sabores agrios…
[Foto: tomada por Berna en una exhibicion en la constancia]